sábado, agosto 16, 2008

El clasificador (fragmento 2)

No le prestaba libros a mujeres. En los tiempos del amor aquello parecía un gesto mezquino, otro caparazón que aceleraba el advenimiento del inevitable frío, de la distancia rapaz.
O era generoso en demasía, y cuando ella pretendía devolver el préstamo, negaba como un caballero y le decía que no, que ahora era suyo, que se lo quedara. Y a las damas su regalo no las deslumbraba como una actitud romántica, sino como desapego quirúrgico, una ridícula pose de dandy.
Pero lo cierto era que no soportaba, a la distancia, ver las marcas de ellas en sus libros, las crucecitas que señalaban las páginas que las habían cautivado como él ya no lo haría, el subrayado obsesivo de una frase aislada, perdida e incomunicable; en fin, los únicos signos de amores perdidos que ya no eran líneas de lápiz en papel arroz, sino tajos en su piel que le dolían tanto como el día siguiente al adiós.

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2 Comments:

Blogger Andrés said...

Tengo un libro dedicado que dice "(..) porque nuestro amor es para siempre.."
Y ahí está. Gritando en mi biblioteca.

agosto 19, 2008 1:52 a. m.  
Blogger Unknown said...

Esto plantea la dificil tarea que resulta el volver a hablar con un ex en busca de recuperar los objetos de valor (libros, discos) prestados durante el proceso de noviazgo...
He perdido grandes cosas por no levantar el telefono y halbar con alguna indeseable...
Fari!

agosto 21, 2008 3:52 p. m.  

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